Foodnetworking: ¿Cómo usar los coffee breaks del evento para hacer Networking?

Coffee breaks tentadores como herramienta de networking

En el mundo de hoy en día, en el que predomina todo lo digital, no debemos olvidar que las relaciones humanas no han quedado atrás. A nivel de efectividad las relaciones face-to-face siguen siendo esenciales para acercarnos a las personas. La actividad de socialización es exclusiva del ser humano y prueba de ello son los eventos enfocados a hacer networking empresarial. Disponer de una red de contactos valiosa y nutrida es una herramienta muy potente para ser competitivo en el mercado.

Los eventos pueden ser customizados al gusto del asistente. Tanto es así, que se pueden dotar de pequeños elementos que marquen la diferencia. ¿Ha pensado alguna vez en la importancia de los Coffee Breaks? Estas pausas entre café y sandwich se han convertido en momentos clave, no sólo para entablar conversaciones entre los asistentes al evento sino que también se usan para cerrar posibles partnerships o negocios entre los participantes.

Está demostrado que las personas somos más abiertas y recíprocas cuando nos encontramos en un ambiente distendido y de confianza. Aquí reside el factor diferencial de la organización de un evento en el que se incluya un Coffee Break personalizado. “Debatir comiendo” también se puede personalizar al gusto del cliente incluyendo altas dosis de creatividad. Menús personalizados para cada estilo de evento y empresa, decoración adaptada a la temática de la empresa, pastelería creativa que incluya el logo de la empresa, son algunas de las propuestas.

El diseño de un Coffee Break y el gusto por endulzar a nuestros invitados no es nuevo. La historia del famoso pastel Sacher es el ejemplo perfecto. El Príncipe de Metternich, uno de los máximos gobernantes del Imperio Austríaco, celebraba una importante reunión y pidió un pastel “expresamente para la ocasión” a sus cocinas, dejando bien claro que “nadie debía ponerlo en evidencia aquella noche”. La mala suerte hizo que el respostero Maestro se pusiese enfermo, y toda la responsabilidad del encargo recayó sobre su aprendiz de dieciséis años Franz Sacher quien decidió “inventar” una tarta única para la velada del príncipe. Dos planchas de bizcocho de cacao, mermelada y glaseado. ¡La Sachertorte había nacido para su Majestad el Príncipe!

“Customizar” nuestros coffee breaks y estimular la creatividad de nuestros cocineros y equipos de eventos puede ofrecer resultados espectaculares. Porque ¿Quién se resiste a hacer networking con una tarta?