¿Recuerda el verano del ‘92?

1.765 atletas internacionales, 22 medallas conseguidas por la delegación española y 1 príncipe como abanderando

¡Ya han pasado 25 años! Un día tal como hoy, 25 de Julio de 1992, Barcelona se vestía de gala y comenzaba su andadura en una nueva etapa a nivel global. La ciudad se daba a conocer al mundo y se creaba lo que hoy en día es la marca Barcelona. Pero, ¿se imagina cómo se sintieron los Barceloneses cuatro años antes cuando se pronunció en Lausane el nombre de Barcelona ante todo el planeta? Había ganado la candidatura olímpica y la alegría se apoderaba de toda una ciudad. ¡La aventura olímpica estaba a punto de comenzar!

La Barcelona Pre-Olímpica

Barcelona era una ciudad conocida, con mucha historia pero también local y aislada. Su elevado grado de industrialización había dejado fábricas abandonadas en decadencia que recordaban los años florecientes de la burguesía catalana. Avenida Diagonal era la arteria que separaba Barcelona ofreciendo dos ciudades completamente distintas: una más industrializada y otra de carácter residencial.

¡Tres, dos, uno, cero! Acababa de darse el pistoletazo de salida a la mayor transformación urbanística que jamás había vivido la ciudad. Un ambicioso proyecto de construcción de infraestructuras se ponía en marcha. Todo con el objetivo de bautizar a Barcelona ante las miradas curiosas del panorama internacional.

Entre las grandes obras de infraestructura se incluyó la remodelación del aeropuerto y la estación de Francia. Las construcciones olímpicas se dividieron en cuatro grandes áreas: Montjuic, el “Anillo Olímpico”, Avenida Diagonal, Vall de Hebrón y por último, el área del Parc de Mar en Poblenou que incluía la Villa Olímpica y, que ofreció alojamiento para más de 10.000 atletas y 5.000 acompañantes.

La planta hotelera Barcelonesa, que hasta el momento, estaba dotada de insuficientes alojamientos hoteleros se amplió en un 59% mejorando sus niveles de calidad.

La Experiencia Olímpica

La recién estrenada ciudad olímpica entraba por la puerta grande con sus infraestructuras renovadas. Nervios, anhelos contenidos y mucha emoción…¡los JJ.OO. eran ya una realidad! Las Ramblas estaban llenas de gente de diferentes culturas, 35.000 voluntarios repartidos por toda la ciudad se encargaron de cuidar hasta el más mínimo detalle. Rigor, profesionalidad y esfuerzo fueron los sentimientos que transmitía la ciudad a sus visitantes. Barcelona se posicionó como una ciudad creativa, innovadora y muy atractiva tanto por su patrimonio como por su privilegiado enclave Mediterráneo. Se había forjado una nueva imagen barcelonesa, una marca global.

El impacto de Barcelona ‘92

La gran aventura de los Juegos Olímpicos generó un impacto económico indirecto de 10 millones de euros creando lo que es hoy el modelo Barcelona. En la actualidad, la ciudad ha multiplicado por 6 el número de visitantes y se ha posicionado como referente en el sector del turismo tanto de negocios, con numerosos congresos médicos anuales, como del turismo vacacional o de estudiantes. Barcelona 92, supuso un antes y un después en la vida de los Barceloneses, un sueño del que aún muchos hoy en día recuerdan con nostalgia.